Descubriendo la joya arqueológica de Oaxaca junto al mar: Bocana del Río
El Parque Eco-Arqueológico de Copalita, integrado al Parque Nacional Huatulco, es un tesoro que combina historia milenaria y naturaleza exuberante en la costa de Oaxaca. Este sitio, cuyo nombre proviene del náhuatl y significa “Lugar de copal”, alberga vestigios que revelan una ocupación humana desde el Preclásico Tardío (400 a.C. – 200 d.C.), aunque su esplendor alcanzó su punto máximo durante los periodos Clásico y Posclásico. Según investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Copalita fungió como un centro cívico-ceremonial y estratégico para el control comercial en la región, conectando rutas entre la costa y el interior.
Entre sus estructuras más emblemáticas destaca la Acrópolis, un complejo arquitectónico elevado que, según los arqueólogos, pudo servir como espacio ceremonial y residencia de élites. Ubicada en la entrada de la plaza principal —una de las áreas más amplias del sitio—, esta construcción refleja la importancia política y religiosa que tuvo Copalita en su época de mayor auge. Los visitantes pueden recorrer estos vestigios mientras disfrutan de un paisaje único, donde la selva se funde con el océano Pacífico, creando un escenario que invita a explorar más allá de las playas turísticas.
El acceso a la zona arqueológica Bocana del Río, parte fundamental de Copalita, es gratuito, aunque siempre es recomendable verificar posibles actualizaciones en las políticas de ingreso. El parque está perfectamente señalizado y se localiza a pocos minutos de las principales zonas hoteleras de Huatulco, lo que lo convierte en una opción accesible para quienes buscan sumergirse en la cultura prehispánica sin alejarse de los destinos costeros más populares.
Más que un simple conjunto de ruinas, Copalita es un testimonio vivo de la riqueza cultural de Mesoamérica. Su ubicación privilegiada, en medio de un ecosistema protegido, permite a los visitantes conectar con la historia mientras caminan entre pirámides, plazas y senderos rodeados de vegetación. Para los amantes de la arqueología, la naturaleza o simplemente aquellos que desean una experiencia diferente, este sitio ofrece una perspectiva única de Oaxaca, donde el pasado y el presente se entrelazan en un mismo paisaje.
La visita a Copalita no solo enriquece el conocimiento sobre las civilizaciones que habitaron la región, sino que también fomenta la conservación de un patrimonio que, gracias a su integración en un área natural protegida, sigue siendo un refugio para la biodiversidad. En un destino donde el sol y el mar suelen ser los protagonistas, este parque eco-arqueológico emerge como una alternativa fascinante para descubrir otra faceta de Huatulco: la que guarda los secretos de quienes, siglos atrás, dejaron su huella en estas tierras.